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El 25 hasta un 30% de la población española es fumadora,
según las encuestas. La nueva ley impide fumar en
los lugares de trabajo, en restaurantes y en algunos bares.
Hay que ver si los empresarios son comprensivos con aquellos empleados
fumadores, que salgan a la calle más de la cuenta para fumar.
El incumplimiento de la prohibición que
establece la ley por parte del trabajador se considera una falta
leve, con sanciones previstas de 30 a 600 euros, pero si se acumulan
tres infracciones leves, entonces se convertirá en grave,
y se sancionará con multas que van desde
601 hasta 10.000 Euros.
La
mayoría de los bares que abrieron sus puertas el primer día
del año 2006 tenían colgado, en lugar visible, un
cartel de permitido fumar. Es que los dueños, que
tienen menos de cien metros cuadrados, pueden decidir
si permiten o no fumar en su interior.
Los que superan esa superficie deben señalizar con un cartel
cuál es la zona destinada a los fumadores, hasta que hagan
las obras de separación física, para lo que tienen
un plazo de ocho meses.
Según las estimaciones del sector hostelero, cerca de un
90% de los locales pequeños permitirá fumar,
aunque se espera que el porcentaje disminuya con el tiempo.
Tras la entrada en vigor de la nueva ley también será
más difícil comprar tabaco, porque la norma
restringe casi a la mitad los puntos de venta de este producto,
que ya sólo podrá adquirirse a través de máquinas
expendedoras que cuenten con las debidas autorizaciones.
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